¿Por qué Hospedar? La experiencia de Alfredo
Hace varios años Alfredo compró una propiedad como inversión y decidió ponerla en alquiler tradicional, como para obtener una renta mensual. Con los miedos clásicos de todo propietario al alquilar su inmueble, consiguió una inmobiliaria de prestigio, como para no tener ningún problema en el alquiler. Su primer cliente fue un empresario de la informática que a poco de iniciar, se peleó con su socio y la empresa naufragó junto con el contrato. Alfredo no se rindió, se propuso arreglar la puerta que le habían roto y poner otra vez la unidad en el mercado.
A los dos o tres meses ya estaba con sus otros inquilinos, una pareja que brindaba alojamiento a páginas web. Solo duraron una crisis del dólar y también dejaron la propiedad antes de la finalización del convenio. Sin embargo, Alfredo decidió continuar, tampoco tenía muchas otras posibilidades con su departamento, sólo dos: venderlo o dejarlo cerrado. Ninguna de las dos opciones le resultaba viable, no quería venderlo y dejarlo cerrado dañaría su economía.
Al poco tiempo se lo alquiló a una empresa de transportistas, quienes estuvieron varios contratos de alquiler hasta que en agosto de 2015, se fueron sin dejar rastros. Entonces Alfredo otra vez se puso en contacto con la inmobiliaria y a la búsqueda de un nuevo cliente. Pasaron tres o cuatro meses sin respuesta, sin inquilino y pagando todos los gastos de la propiedad, cuando un amigo le comentó la existencia de Airbnb, y entonces Alfredo optó por intentar con el alquiler temporario, como para poder ir solventando esos gastos, mientras esperaba que la inmobiliaria le consiguiera un inquilino. Pero primero tuvo que invertir y poner un aire acondicionado en la habitación, que antes era usada como oficina. Los muebles y la cama los consiguio gracias a su hermana que estaba fuera del país.
Un huésped y después otro y así comenzó a hospedar regularmente, hasta el punto de avisar a la inmobiliaria para que dejara de ofrecer su propiedad. De a poco fue mejorando su departamento. Lo pintó y le hizo mantenimientos varios. Entonces se dio cuenta que nunca había invertido tanto en su propiedad. Además, la gimnasia de ir de huésped en huésped, hacía que se mantuviera en perfectas condiciones y que lo mejorara continuamente, ya sea mediante nuevo mobiliario o agregándole electrodomésticos.
Con el tiempo Alfredo decidió que necesitaba a alguien que se ocupara de todo el trabajo que le estaba generando su emprendimiento. Porque si bien estaba consiguiendo una buena renta, las tareas que implicaba le sacaban tiempo a otras de sus actividades. Allí conoció a Hospedar, y desde hace unos años Alfredo sabe que a su propiedad la están cuidando como si él estuviera, y además, con el management profesional, le genera mucho más dinero que antes y él se puede dedicar de lleno a su actividad profesional.
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